La española cuando suena…

24 11 2009

El sábado pasado estuve en un recital de guitarra clásica. Fui acompañado de dos amigos. Raúl y Virginie, una lemosina (de Limoges) que toca la guitarra. No la he escuchado todavía, pero por la forma en que acariciaba el programa de mano, seguro que toca como los ángeles.

Durante el concierto me vinieron a la cabeza varias reflexiones acerca de este ingenio musical.

La guitarra siempre ha sido un instrumento muy popular en España. De hecho, a la versión “noble” se le llama “guitarra española”. Pero me da la impresión de que esa popularidad está cediendo ante el empuje de instrumentos más modernos, electrónicos, con más … botoncitos.

Hace años, la guitarra era un elemento que no podía faltar en ninguna fiesta y el que la tocaba tenía asegurada, al menos, la atención de las chicas del guateque. Además, sus femeninas formas en manos de un guitarrista con buen ritmo eran un espejo en el que se miraban las chicas más pintureras.

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El secreto de sus ojos … (sólo para los que hayan visto la película)

14 11 2009

Unas cuantas ideas acerca de esta maravillosa película argentina.

—–entrada original  28.10.2009—— actualizado 14.11.2009—

El secreto de sus ojos - cartelSinopsis:
Benjamín Expósito, oficial de juzgado recién jubilado, escribe una novela sobre un caso que le tiene obsesionado desde hace 25 años: una mujer fue violada y asesinada y su asesino confeso desapareció sin dejar rastro. El reencuentro con esa historia le hace revivir el amor por su compañera de despacho, que nunca tuvo el valor de declararle.

Con “A” de “Amor”

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El informe

10 11 2009

El informe del forense sonaba falsamente tajante: “Muerte por parada cardiorespiratoria”. ¡Hombre, claro! O sea, que murió porque dejó de respirar y su corazón paró de latir. No, no, a mí eso no me valía… yo quería saber la verdad!

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¿Autoayuda? Gracias, pero prefiero la Ciencia

6 11 2009

No me atraen los libros de “autoayuda”. Para mi gusto están llenos de obviedades y a menudo despiden un tufillo a rancio e incluso, reaccionario, como de Opus Dei. Tampoco entiendo por qué se llaman de “autoayuda”. Al fin y al cabo se supone que el que te ayuda es el autor.

En estos libros, el lector va buscando una solución a su problema, pero lo que encuentra (que tampoco es malo) es una demostración de que lo que le pasa a él o ella también le pasa a más gente; encuentran la tranquilidad de que otros ya pasaron por eso y han vivido para contarlo, así que la suya no es una “enfermedad” incurable, mortal. Es una prueba de que, con autoayuda o no, seguirán adelante.

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