Suena el teléfono. Y es ella.

5 02 2011


– ¿Diga?
– ¡Joseluis!
– ¿Sí?
– ¡¡Soy la Merkel!!
– ¡¡Hombreeeeee!! ¡Angelita! ¡Dichosos los oídos! ¿Cómo estás, bombón? Que te veo en la tele, pero ya tengo ganas de tenerte por aquí, ¡guapísima!
– Ayy, qué zalamero eres, Jose…

– Buenooo, no soy Silvio pero tengo mi salero, eh, jejeje.
– Jajaja no se lo digas a Silvio, pero de los del Sur el que más me gustas eres tú, eh.
– Ayayayay, no me digas eso Angie…. Sabes… mmm… ¡estoy aprendiendo alemán…!
– Ah, ¿sí? Nosotros necesitamos gente ahora por aquí. ¡¡Vente pa’ Alemania, Jose!!
– No, si lo digo, porque así pronto podremos hablar sin intérprete… tú y yo solos… jejejeje
– Jajaja. Ejem, ejem, bueno, Jose, que nada, que yo lo que quería saber es cómo llevas los temas.
– Bufff, no te puedes imaginar cómo he puesto este país patas arriba en 2 semanas. Le he dado la vuelta como a un calcetín.
– ¿Siii? Oye, no me estarás toreando, ehhh, que los españoles…
– Que no, que no, mujer. Que te digo que cuando vengas la semana que viene, no vas a conocer este pais…
– Muy bien, muy bien, ¿entonces hiciste lo que te dije?
– Calla, como el traductor no se explicaba bien, pensé que lo mejor era pasarme, no fuera a ser que me quedara corto.
– Ah, claro, muy bien.  ¿Y qué has hecho? Es que te temo, Jose, te temo. ¿No le habrás pegado un meneo a los ricos?
– Noooo, mujer, a los funcionarios.
– Ahh. Oye, y les has subido los impuestos a los bancos?
– Que nooo. Les he quitado los 400 euros a los parados.
– ¿Y lo de las pensiones? ¿Cómo lo has arreglado con los sindicatos y los empresarios? Porque estaba la cosa tizná.
– Gua, los he liado con números, plazos y condiciones, y al final no sólo me han firmado el recorte, ¡sino que luego todos salían corriendo a la sala de prensa a ponerse la medallita!
– ¡Eres un crack, Joseluis! Oye, ¿y los de la oposición…?
– Bueno, ejem…, es que no me gustaría hablar mal de uno de los tuyos….
– ¡Callaaaaa! Los míos son los que gobiernan, ¡como tú!
– Ah, valeee, jejeje, pues los de la oposición es que no se enteran.
– ¿Cómo se llama éste…? ¿Jose María?
– No, cariño, ése era el de antes; es que el de ahora tiene un nombre parecido, Mariano. Con barba y gafas.
– Ahhhh, sí, sí. Es que es muy paradito el pobre…
– Ay, Angela, cómo nos entendemos los que estamos en el poder, ehhh. Ni mi mujer me entiende como tú.
– Claro, claro, es normal.
[rrriiiiiinngg]
[- Yes, yes, darling, just hold on a minute, please.]
– Oye, guapo, que me llaman por el teléfono rojo.
– Ahhh, claro, lo primero es lo primero.
– No es eso, Jose, porque ahora para mí tú eres lo primero… Es que Obi me llama por si puedo retirar al de Egipto en el balnerario de Baden-Baden. Yo por mí, bien, pero le digo que nos ceda medio Hawai para poner una planta de energía solar, que aquí tenemos placas, pero el sol brilla por su ausencia.
– Qué lista eres… Por cierto, una cosa… eso que está pasando en los países árabes, no sé yo si…
– ¿Si nos puede llegar a nosotros? Naaaa, hombre, aquí a los revolucionarios del 68 los tenemos ahora de Subsecretarios de Estado y a sus hijos, de Erasmus. Tranquilo, que no están para meterse en follones.
– Ya, ya, bueno no sé, yo no las tengo todas conmigo… Que aquí en España la gente tiene muy mala leche, ehh.
– Nada, oye, nos vemos pronto. La semana que viene estoy ahí. Ya queda poco. Oye, no me hagas lo de otras veces, eh. Jose, te lo digo en serio. Sabes que te quiero mucho, pero otras cuentas maquilladas… es que no lo podría soportar.. eh
– Que no, que no, que ahora va en serio. ¡Pero si hasta me he recortado yo mi propia pensión…!
– Ay, pobre…
– Nada, guapa, para eso estamos. Y hasta una mano me cortaría por ti…
– Jajaja, “sageraooo”
– Jejeje, oye, tú que tienes influencias, dile al Boss que a ver si me echa una mano ahora que ya he hecho lo que me dijiste…
– … Uy, mira no te enfades, me dice que aún quedan unos flecos… pero que… para lo que te queda… que ya se lo dirá al de las gafas… [glups]….
– ….
– Lo siento, Jose. Pero no te preocupes, que cuando te hayas sacado el Sprachdiplom, te vienes para acá y seguro que te encuentro algo. Que tú vales mucho.
– Muchas gracias, Angela. No sabes lo que agradezco esas palabras de ánimo…
– Bueno, oye que te dejo, eh.
– …
– …
– Venga, cuelga.
– Naaa, cuelga tú primero, chata…
– Oye, no seas tonto, cuelga tú antes.
– Nooo, tú antes.
– Mira, colgamos a la vez.
– Vaaaale. ¡Uuuna, dooos y tres!
[clunk] [clunk]

 

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