¿De qué color es tu nombre?

20 09 2011

 El mío es azul claro. Sería de un azul brillante, casi klein, si no fuera por la “i” y la “s” que le aportan unos leves reflejos amarillo y plateado, respectivamente.

No sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero yo, cuando pienso en una palabra, la veo en colores. Sinceramente no creo que se trate de un fenómeno sinestésico. Creo que la explicación es más sencilla: cuando en el cole me enseñaron el alfabeto, las letras tenían colores en el librito con el que estudiábamos y estos colores han pervivido en mi memoria visual. Especialmente las vocales: la “a” es roja, la “e“, verde, la “i“, amarilla, la “o”, negra y la “u“, azul.

El colorido de las palabras me asalta sobre todo en los nombres propios, concretamente en los nombres de personas. Un nombre de persona no es una palabra como otra cualquiera. Esta preñada de connotaciones personales, resonancias concretas independientes del colorido que le aportan las letras que lo componen y que se manifiestan en función de las personas que hemos conocido con ese nombre.

Por ejemplo, el nombre de Ana sería de un elegante color burdeos oscuro, pero para mí ahora es de un rojo escarlata, casi naranja, mucho más luminoso y chispeante de lo que le correspondería “alfabéticamente hablando”.

Los nombres propios cortos suelen ser monocolores, pero la cosa empieza a sofisticarse con nombres de tres y cuatro sílabas, porque los colores empiezan a tirar de las las letras y acaban convirtiéndolos en confetti multicolor.

Por ejemplo:
Margarita: rojo y blanco, a topos, como el traje de una sevillana
Jerónimo: Verde y granate, como la bandera de Portugal
Benedicto: amarillo y blanco (claro)
Carolina: rojo, marrón oscuro y rosa.

¿De qué color es tu nombre? (¿O soy yo el único al que le pasa?)

(Nota: escrito en estado de embriaguez en un interminable vuelo Bogotá-Madrid)